Pakistán llora a las víctimas del ataque suicida contra una mezquita chiita
Miles de personas se congregaron este sábado junto a la mezquita chiita de Islamabad atacada la víspera por los yihadistas del grupo Estado Islámico, para despedir a varias de las 31 víctimas mortales.
En los tejados, francotiradores de las fuerzas paquistaníes garantizaban la seguridad, además del importante dispositivo policial desplegado a pie de calle, constataron periodistas de la AFP.
También hubo detenciones en el entorno cercano del hombre sospechoso de ser el autor del ataque suicida, indicó a la AFP una fuente de seguridad bajo condición de anonimato.
El presunto atacante era originario de Peshawar, según un alto responsable policial de esa región del noroeste.
El EI, grupo yihadista sunita, reivindicó el atentado contra la mezquita chiita Imam Bargah Qasr e Khadijatul Kubra, en la periferia de Islamabad.
Al menos 31 personas murieron y 169 resultaron heridas, según las autoridades locales.
La capital paquistaní no había sufrido una masacre semejante desde 2008, cuando 60 personas murieron en un atentado suicida con camión bomba contra el lujoso hotel Marriott.
"El atacante fue detenido en la entrada (de la mezquita) y se hizo explotar", había indicado el viernes a la AFP una fuente de seguridad que pidió permanecer en el anonimato.
Un fiel, Imran Mahmood, precisó que un "voluntario encargado de la seguridad de la mezquita disparó contra el atacante cuando este intentaba avanzar hacia el interior".
Pero el kamikaze logró detonar sus explosivos cerca de la puerta del templo, mientras que un hombre que lo acompañaba disparaba contra los voluntarios que custodiaban el lugar, añadió.
- Arrestos -
El hermano del sospechoso fue detenido en Peshawar y su madre en Islamabad, indicó una fuente de seguridad. Un cómplice del ataque murió en Nowshera (noroeste), agregó.
"Quienes cometieron esto deben ser juzgados y recibir el castigo más severo posible", estimó Bushra Rahmani, hermano de una de las personas heridas, presente en una de las ceremonias fúnebres.
"Lo que ocurrió es inhumano. Sea cual sea la confesión de las personas, atacar a gente que está rezando es absolutamente inaceptable", lamentó por su parte Syed Jamil Hussain Shah, habitante de Islamabad que acudió a mostrar su solidaridad con la comunidad chiita.
Pakistán es un país de mayoría sunita, pero los chiíes representan entre 10 y 15% de la población y ya han sido atacados en el pasado por grupos yihadistas.
Como algunos fieles de la mezquita, critica "un fracaso del gobierno". "Cuando un país tiene autoridades e instituciones, la gente debería sentirse segura", añade.
El secretario general de la ONU, António Guterres, declaró, según su portavoz, que "los ataques contra civiles y lugares de culto (son) inaceptables".
por su parte, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, afirmó que los autores serían encontrados y juzgados.
M.Jenkins--MC-UK