El EI reivindica atentado suicida contra mezquita chiíta en Pakistán que deja 31 muertos
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado suicida que causó al menos 31 muertos y cerca de 170 heridos durante la oración del viernes en una mezquita chiíta de Islamabad, el ataque más mortífero en la capital pakistaní desde 2008.
La explosión se produjo cuando los templos musulmanes del país estaban repletos para la gran oración semanal, dijo a la AFP un alto responsable policial bajo condición de anonimato.
La municipalidad de Islamabad indicó que 31 personas murieron en este ataque perpetrado en la mezquita Imam Bargah Qasr-e-Khadijatul Kubra, en el barrio de Tarlai, en la periferia de la ciudad.
El balance "debería seguir aumentando", subrayó la fuente policial.
La reivindicación del EI fue comunicada por el SITE Intelligence Group en la madrugada del sábado.
Un combatiente local "abrió fuego contra los guardias del templo cuando intentaron detenerlo, y luego detonó su chaleco explosivo entre la congregación chiíta", según la declaración del grupo armado citada por el organismo especializado en la vigilancia de sitios web islamistas.
"El atacante fue detenido en la entrada y se hizo estallar", indicó también a la AFP una fuente de seguridad que pidió el anonimato.
Este ataque es el más sangriento registrado en la capital de Pakistán desde septiembre de 2008, cuando 60 personas murieron en un atentado suicida con un camión bomba que destruyó una parte del lujoso hotel Marriott.
Muhammad Kazim, de 52 años, se encontraba en la mezquita atacada el viernes.
Salió ileso. "La explosión fue extremadamente potente", describió. "Cayeron escombros del techo, las ventanas se hicieron añicos (...). Cuando salí, había muchos cuerpos esparcidos".
Kazim criticó la falta de seguridad: "Las mezquitas chiitas están constantemente amenazadas, y el gobierno debería tomarse este problema en serio".
- Charcos de sangre -
Pakistán es un país de mayoría sunita, pero los chiítas representan entre el 10 y el 15% de la población y han sido atacados en el pasado por grupos yihadistas.
Periodistas de la AFP vieron el viernes a decenas de personas, entre ellas niños, llegar al PIMS con la ropa manchada de sangre y heridas. Al menos una víctima llegó en el maletero de un auto.
Otro equipo de periodistas de la AFP vio a las fuerzas de seguridad armadas fuera de la mezquita, donde se podían ver charcos de sangre. Había zapatos, ropa y fragmentos de vidrio esparcidos por el suelo.
Varios videos difundidos en redes sociales, cuya autenticidad la AFP no ha podido verificar, muestran varios cadáveres cerca de la entrada principal del templo, así como personas y escombros esparcidos por la sala de oración cubierta con una alfombra roja.
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, consideró que "ataques contra civiles y lugares de culto son inaceptables", de acuerdo con su portavoz.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, condenó "enérgicamente" el atentado, y afirmó que sus autores serían encontrados y llevados ante la justicia.
-Insurgencias-
El ataque se produce además cuando las fuerzas de seguridad pakistaníes luchan contra la intensificación de las insurgencias en las provincias del sur y del norte del país, en la frontera con Afganistán.
El último atentado importante en Islamabad tuvo lugar en noviembre, cuando un ataque suicida frente a un tribunal causó la muerte a 12 personas y dejó decenas de heridos.
Fue el primer suceso de este tipo que afectó a la capital en casi tres años.
Las fuerzas pakistaníes también están bajo presión en Baluchistán, donde los ataques reivindicados por insurgentes separatistas mataron a 36 civiles y 22 miembros de las fuerzas de seguridad la semana pasada.
Esas agresiones desencadenaron una ola de contraofensivas en las que, según las autoridades, las fuerzas de seguridad mataron a cerca de 200 insurgentes.
W.Stewart--MC-UK