La popularidad de Trump más baja que nunca, pero su control del Partido Republicano es férreo
La popularidad del presidente Donald Trump ha caído a niveles muy bajos, en buena parte gracias a la guerra en Irán, pero su control sobre los candidatos republicanos en los estados sigue siendo férreo, en plenas primarias.
A menos de seis meses de las elecciones legislativas, cruciales para la segunda y última etapa de su mandato presidencial, entre 6 y 7 estadounidenses de cada 10 están en desacuerdo sobre su política, según los distintos sondeos, y en particular por el coste de vida, que sigue subiendo.
Pero el núcleo duro de los votantes republicanos muestra una lealtad inquebrantable, y esos electores del movimiento MAGA (Make America Great Again) son los que se están movilizando para sacar de la circulación a los representantes y senadores que se han mostrado rebeldes con la agenda del presidente.
Trump no perdona los votos en contra de sus leyes en su propia bancada en el Congreso, donde los republicanos tienen una mayoría muy ajustada.
Ni tampoco agravios del pasado, como aquellos congresistas republicanos que votaron a favor de su destitución, durante su primer y accidentado mandato.
De la decena de escaños estatales, o nacionales, en juego en recientes elecciones, los candidatos apoyados por Trump se llevaron la victoria en casi todos los casos.
En Indiana, donde Trump no logró que el Congreso estatal aprobara una reorganización del distrito electoral, el presidente se vengó con las victorias en primarias de casi todos sus aspirantes.
Destaca además el derribo del senador republicano por Luisiana, Bill Cassidy, un veterano que había votado en 2021 por destituir a Trump.
El presidente se la cobró con la elección de Julia Letlow, su rival, la semana pasada.
- "Congresista de poca monta" -
Ahora su mirada se centra en el estado de Kentucky.
Los electores deben elegir a su candidato a representante para las elecciones de noviembre en ese estado sureño y conservador.
El representante actual es Thomas Massie, un republicano muy conservador, pero con ideas críticas sobre la guerra en Irán y sobre el archivo de Jeffrey Epstein, el convicto de abusos sexuales cuyas fechorías salpicaron de lodo a la élite del país.
Massie promovió una ley para limitar los poderes de guerra de Trump en Irán y votó a favor de sacar a la luz todos los papeles del caso Epstein.
Para Trump, es un "congresista de poca monta" y un "falso republicano, débil y patético", por lo que "debe ser destituido de su cargo lo antes posible".
El propio jefe del Pentágono, Pete Hegseth, acudió este lunes a Kentucky para hacer campaña en favor del adversario de Massie, algo muy inhabitual.
La campaña de primarias de Kentucky ha sido la más cara de la historia, con más de 350 millones de dólares gastados en ambos lados.
La lección es clara, estimó el domingo en la NBC el senador republicano Lindsey Graham, aliado de Trump.
"Quienes intenten destruir a Trump políticamente, o quienes bloqueen el camino de su programa, perderán".
"Puede que no estés de acuerdo con el presidente Trump, pero si intentas destruirlo, vas a perder, porque este es el partido de Donald Trump", añadió.
E.Fisher--MC-UK